La fila arribista detrás de Starbucks

tumblr_m3d4unXwfX1qg20l0o1_400El tema de la llegada de Starbucks a Colombia comenzó con humor gris e inofensivo y poco a poco se fue haciendo una bola de plastilina social de todos los colores. En resumen, se volvió serio, y por eso hoy se hace tan aburrido a la hora de opinar. En estos casos lo más práctico es ir quitando pedazos grandes y después sí echar mano del detalle, de lo subjetivo, de lo incomprobable, trabajo que ya cada uno habrá hecho por su cuenta o habrá padecido por cuenta de otro.

Como no hay mucha gente haciendo fila para salir del tema y en cambio se han creado otras, aprovecho el blog para juntar unas conclusiones que había puesto en tuits, que comenté con amigos o a las que adhiero arbitrariamente sin más:

¿Qué tiene de malo hacer fila en Starbucks?

Hay que decirlo. Es tan esnob el colombiano que madrugó o que va a farandulear por primera vez al Starbucks como el que se esfuerza por dejar claro que ya lo conocía. En ambos casos es una maña muy habitual que usamos sin otro afán que el de llamar la atención. Y se podrá decir que hacerlo es bobo, hipster o ridículo, pero nunca dañino o reprochable. A vuelo de pájaro, y porque a todos nos ha pasado, uno podría pensar que el segundo personaje en realidad rechaza al primero porque alguna vez se sintió identificado. Es decir, el que ha ido mucho a Starbucks también fue una primera vez.

“Es increíble que la gente pague ocho veces más por el mismo café de panadería” …

Lo he leído varias veces con un apoyo tremendo y con el respaldo de que “todos tenemos el derecho de opinar”. Bueno, un derecho muy parecido a ese es el que le permite a las personas hacer lo que quieran con la plata que bien ganan y que les queda después de tributar. Con ese derecho millones de colombianos vienen comprando repostería y café de Juan Valdez a precios que están lejos de ser baratos. Yo sí creo que metérsele a otro de esa manera en la billetera ya está en la frontera del antojismo y la envidia, porque no hay que estudiar Márketing para saber por qué la gente prefiere comprar más caro en Starbucks el mismo café que se tomaría en Oma. Su nicho es aspiracional. Para los fanáticos de esta postura -pegada con babas- la gente no debería comprar sino un solo tipo de reloj, pues porque “todos los benditos relojes dan la misma hora”.

“Starbucks arruina a los caficultores colombianos”…

Aunque parezca, que el café de Starbucks sea o no sea colombiano no es crucial para la discusión. En primer lugar porque -como se ha dicho hasta el cansancio- Starbucks también usa café colombiano, no desde esta semana sino desde hace años, y aunque tienen fama de vampiros corporativos también brindan ayuda técnica a los caficultores locales. No lo hacen en Colombia como un favor, de hecho tienen la misma política en otros países como Costa Rica -donde los esnob también hicieron fila en la inauguración-. En segundo lugar, porque los colombianos tomamos más café importado que nacional. Y a riesgo de equivocarme, la explicación es lógica: nuestro café bueno se exporta o se vende caro en Colombia, en cambio el de calidad estándar se consume al corriente y compite con cafés populares importados. Ahí están el Sello Rojo o el Águila Roja, aunque le apostaría a que buena parte de los colombianos tiene Nescafé en la alacena.

Tampoco hace falta pertenecer a la Federación Nacional de Cafeteros para adivinar que la triste situación de algunos caficultores colombianos se debe más a decisiones gubernamentales y gremiales equivocadas, e incluso a adversidades naturales, que a la apertura de franquicias extranjeras, en todo caso, también permitida por dirigentes colombianos.

“Colombiano compra colombiano”

Es tal vez el mejor eslogan para una campaña publicitaria de Juan Valdez, pero el peor argumento de quienes tildan de “ignorantes o idiotas” a quienes hacen la bendita fila en Starbucks, como lo he leído hasta la saciedad. No veo el porqué de ese llamado ni mucho menos de los insultos. Vea lo que trae puesto mientras lee este texto, dónde lo lee, lo que come, lo que tiene a su alrededor y se dará cuenta de la cantidad absurda de importaciones que consumimos los colombianos, sin meternos a decir si eso es bueno o malo. Ahora, estamos hablando de café, y café bueno no solo se da en Colombia sino también en Brasil, centroamérica y África. Que sea colombiano no quiere decir que por eso es el mejor. Quién dijo.

“Colombianada”

Aunque muchos al parecer no lo saben, las filas de Starbucks son conocidas en todo el mundo. He visto acá en Madrid mucha gente haciendo fila en la calle en varias partes donde Starbucks ofrece el espacio de mesas y terrazas, además hay cientos de fotos en internet en América, Europa y Asia que lo comprueban. Lo curioso aquí es que en otras latitudes las críticas y burlas no tienen que ver tanto con “lo boleta” de hacer fila sino con la calidad del café, que, según me dicen los que saben -yo no tomo café-, es asqueroso, de ahí lo de Starsucks. Y no han sido pocos, así que algo de razón tendrán.

“Ahora quién se va a aguantar a los levantados wannabes subiendo fotos a instagram”…

Desgranando esta frase, de entrada hay que decir que quienes tenemos Instagram ya tenemos nuestra cuota de wannabes al día y por ello tenemos rabo de paja para criticar. El café-accesorio, el vasito marcado y las maneras ‘celebrity’ a la hora de llevarlo han sido tan ridiculizadas desde hace tanto que hasta para ese juego hemos llegado tarde. El resto de la frase (lo de “levantados”) resume la motivación de este post, todos los párrafos anteriores podrían no existir y aún así llegaríamos a lo mismo. La razón es obvia e incómoda: aplastar a los que van -haciendo fila o no- a Starbucks a farandulear por primera vez, porque la mayoría no va a más, es cuando menos clasista y pretencioso.

El lío no es serlo sino disfrazarlo y hacernos los bobos. Todos somos en mayor o menor grado arribistas porque es un lastre que ya dejó de tener que ver con la plata que uno tiene, sino más bien con la actitud de uno hacia la misma plata. En esto último los bogotanos les llevamos mucha ventaja a las demás regiones y por eso Starbucks así sirva un café hediondo será un éxito. Y no tiene nada de malo si se toma como al comienzo, con humor. Pero después de desarmar esa bola de plastilina social de la que hablaba al comienzo uno se da cuenta de que en Bogotá, ante la menor oportunidad, se hacen filas silenciosas de hasta de cuatro cuadras para ser arribista.

Andrés G. Borges
TW: @palabraseca
Léalo también en EL TIEMPO

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17 comentarios en “La fila arribista detrás de Starbucks

  1. Leí con detenimiento los argumentos suyos -muy buenos- hasta que tropecé con el tema de qué otros productos de marca extranjera usa uno, como para que se queje de la marca que le ofrece el café. Y esto es un asunto de sustitución de actividades que son propias de Colombia por tradición. Cuando ADIDAS comenzó a fabricar artículos deportivos, nosotros hacíamos cotizas, por lo tanto se sobreentiende que las marcas que tienen el ‘expertise’ son insustituibles para los consumidores colombianos, porque -y no nos podemos engañar- no hacemos ni desarrollamos tenis de esa calidad, al igual que es imposible que hagamos vino como el de la Rioja. Pero el tema del café es bien distinto y usted tocó el tema por un ladito, pero de alguna manera llegó al punto en el que debería enfocarse la discusión: ¿Cuál fue la idea del gobierno cuando permitió la llegada de Starbucks a Colombia? No me importa cuales sean los aspectos legales que la permiten, pero es un error monumental, y explico mi punto: Cada país debe incentivar la creación de valor por medio del fomento empresarial en cada rubro que sea representativo de su región, es decir, debemos entrar en la onda de la protección de las marcas y especies como se hace con la denominación de origen de muchos productos del primer mundo, o sea, en Colombia no podemos -por ley- hacer Champaña o queso Mozarella, porque estas denominaciones están protegidas, ya que estos productos sólo llevan ese nombre si son elaborados en sus regiones de origen. Lo anterior lo dije como un ejemplo de algo que se puede hacer, no para que lo apliquemos al café, así no más. Simplemente, Colombia no monta Jenos Pizza en Roma, por la misma razón que los chinos no pueden comercializar en Europa y EE .UU. sus sombreros Vueltiaos de $20.000 porque son patrimonio colombiano.

    Si bien en cierto que en todas partes existen cafeterías desde toda la vida -Colombia no inventó la bebida de café- es nuestro producto insignia desde hace mucho tiempo, cuando se comenzó a negociar desde la bolsa de valores de Nueva York.

    No es, en lo más mínimo, un indicativo de crecimiento y desarrollo, el traer una marca extranjera que desarrolle una actividad que bien sabemos hacer en Colombia desde hace tiempo ya, como es la elaboración de café y montaje de negocios como ese que son, al fin y al cabo, las cafeterías de siempre, aunque sean más grandes y bonitas que las de antes.

    Tal vez me extendí demasiado, pero es una invitación a abordar el tema desde un punto de vista que sea distinto de lo que le convenga o quisiera el consumidor, sino más bien, sobre qué es lo que le conviene realmente al país, más allá de la creación de un puñado de puestos de trabajo, y un letrero que hace ver más cosmopolita a Bogotá, pero que en términos de generación de valor de marca no aporta absolutamente nada.

    Un saludo, Señor Andrés.

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  2. mmm no me convence, no se puede disfrazar una realidad, comprar un café tan caro sigue siendo una estupidez aquí y en cualquier parte del mundo, donde consiga lo mismo o mejor a un menor precio. no me desato en criticas sobre este tema porque tengo muy claro que en Colombia nos gusta vivir así y hacer las cosas al revés para después quejarnos. pero me parece aún mas triste que en un país cuyos gobernantes aniquilan el agro de la forma tan absurda como lo han estado haciendo la gente sea tan bruta y no se despierte y prefiera tirar tiempo y plata de la manera mas ridícula en ves de pararse en la raya y defender lo suyo por lo menos no participando de semejante negocio, bien lo dijo Jaime Garzón, “Nadie les va a venir a salvar el país” pero aquí eso ya no importa, es que no es el simple hecho de comprar un bendito café a un precio extravagante, es que nos sigan viendo la cara de imbéciles y nosotros mismos participemos de nuestro propio desfalco.
    pdta: no me tilden de izquierdista ni revolucionario menos Chavista o cualquier pendejada de esas que se les ocurra, no hay que ser nada de eso para darse cuenta de que lo que hacemos con nuestro país es completamente absurdo, y son mas los imbéciles que los cuerdos en el poder.

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  3. Me gusta el artículo. Los argumentos en contra son bastante malos. Antes deberíamos estar contentos porque Starbucks está creando empleos, comprando café para consumo nacional (lo que protege a los caficultores un poco frente al riesgo de tasa de cambio). De hecho, no es sólo un impacto directo; al fomentar la competencia, Juan Valdez (su única competencia en ese formato) tendrá que mejorar sus estrategias, crear más tiendas, empleos, etc. Eso le dará más “cancha” para pelear afuera, especialmente en lugares en los que le ha ido mal. Por otra parte, el argumento de la denominación de origen, expuesto anteriormente, es bastante regular: lo único que dice es que si quieren vender café Colombiano, ese café tiene que venir de Colombia, y eso ya está (por otra parte, en Italia hay muchas pizzerias cuyos dueños son Egipcios, por ejemplo).

    Finalmente, creo que hay que resaltar que este movimiento chauvinista es útil para el café de Colombia, al menos internamente. Termina siendo una presión fuerte por parte de la demanda para que se venda sólo café de Colombia en las tiendas del país, lo que hace que las compras a los cultivadores locales sean buenas.

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  4. Usted está asumiendo erróneamente y sin conocimiento de causa que el café de Starbucks en Colombia es asqueroso. Estuve allí después de leer los comentarios resentidos en social media y fui sin haberlo considerado anteriormente solo porque me choca la gente vulgar que aborrece la felicidad del otro. La fila no era tan larga (llegaba hasta el fin del andén frente al local), el café es colombiano y no estaba “asqueroso” y es mucho más grande que en Juan Valdez y Oma. Además, la tienda está mucho mejor decorada y es más cómoda que los locales de las otras cafeterías en la 93. Ofrecen productos que no hay en otras partes, había un buen ambiente que rara vez hay en Oma o Juan Valdez. Y tienen muchos empleados jóvenes, a los cuales la empresa les cuadra el horario con el estudio. ¿Cuál es el problema? No ví a nadie en posición cool o snob, ni tomándose las selfies que algunos tanto aborrecen. Ví gente contenta pasando un rato con su familia y amigos. El arribismo colombiano es de ser tan estúpido de comparar un café saborizado de medio litro con el café de greca de 900 pesos, que es recalentado y hasta malo para el estómago, fatal para los que tenemos gastritis, pero ayuda un poco a la economía de algunas personas y que también tiene su nicho. Yo estuve tres años fuera del país y cuando llegué odié el café de Juan Valdez, ha pasado un año y ya me acostumbré, aunque aún me parece mejor Oma. Y mejor que estos lugares, muchos cafés en Bogotá como Quilipe café de origen en el Parkway de la Soledad.

    No tengo nada en contra de Juan Valdez pero la llegada de Starbucks y el buen ejemplo que han dado en su servicio y en la generosidad y buena pinta de su pastelería (¿Han visto el pastel gloria de JV? ¿Quién pagaría por un bocado de pastel?) van a presionarlos a ofrecer un mejor servicio (Díganme a quién no lo han atendido en JV cajeros y baristas hasta de mal genio) y a mejorar sus productos. Yo no voy a dejar de ir a Oma o Juan Valdez o de tomar la aromática que venden en una tienda de barrio frente a mi trabajo, pero me alegra tener más opciones. Cuando quiera un café pequeño voy a JV o a Oma, hay pastelería que me gusta de un sitio o de otro así que también depende del antojo, cuando tenga un plan con amigos mejor me voy a Starbucks y me compro un café gigante y una porción de la pastelería chévere que tienen y puedo pasar mucho tiempo charlando sin sentirme incómoda como a veces pasa en locales estrechos de Oma y Juan Valdez donde uno no siente sino ganas de irse.

    Para resumir, Starbucks no es tan malo y los envidiosos deberían de dejar de señalar al otro y de caerle con insultos a gente que tiene derecho de hacer lo que se le dé la gana con su plata y con su tiempo, más tercermundistas ellos que no saben que hasta en el primer mundo la gente siente curiosidad por lo nuevo y hace filas aún más ridículas que las de Starbucks acá. Además, cuando abran otros locales de Starbucks fijo van a ir, después de haber insultado a quienes lo hicieron antes. Más que indignados, parecen muertos de envidia.

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  5. De que país nos creemos? Si nos creemos americanos, saquemos visa y nos vamos a vivir allá, a consumir productos de allá, sentimos a Colombia en nuestro corazón?, entonces vivimos aquí y apoyamos lo que es de aquí.

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  6. Tendría que refutar un solo hecho del elaborado comentario.

    El cafe de colombia es indiscutiblemente el mojor cafe sobre la faz del planeta en relacion calidad- precio, el hecho de que se coseche en Africa, Asia y centro America no quiere decir que es de mejor o igual calidad.

    Por si no lo sabian el precio del café Colombiano en la bolsa de valores de New York es el que fija el precio de todo el cafe en el mundo. Es el punto de referencia por ser el mismo el de mejor calidad. Asi que comete un grave error al afirmar que nuestro cafe Colombiano no es el mejor del mundo.

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    • La bolsa de Nueva York no fija el precio de todo el café del mundo, solo del café suave. Eso para explicar que en relación calidad-precio seguramente el colombiano es el mejor en ese tipo, en el de uso comercial y en el mercado de las bebidas calientes. Pero el mercado del cafe de variedades exclusivas y exóticas que se vende en grano, por ejemplo, -algunos en estas franquicias- es otro completamente aparte. En ese mercado, de precios carísimos, se decide cuál es el mejor por el paladar de cada quién, y el colombiano es uno más.

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  7. Andrés G. Borges.

    Cuando hables de este tipo de temas date cuenta que hay un trasfondo económico, si sabes como es el “juego del dinero” en el mundo y aún así escribes esta excusa de “anti-“anti-hipters propaganda me da pena de ti.

    Tu más grande error en el escrito: “Colombiano compra colombiano” no es tan solo un slogan.

    Si en serio no comienzas a entender a donde voy y no te llega esa cognición intuitiva que caracteriza a lo verdaderos escritores que pena por que el asunto no lo entiende todo mundo.

    Y si no te quedo claro si estoy en contra de que los idio-hipters no se den cuenta que hacen el ridículo al hacer fila para star*-bucks. (pun intended).

    Piensa.

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  8. El colombiano piensa que por hacer el producto en Colombia es de mala calidad, en algunos casos la cultura tiene razón y es precisamente por las políticas con que se levanta una empresa acá, la ley de la chambonería, la pobre tecnología, todo se hace con las manos. Yo respeto al colombiano trabajador y a los científicos por su alta calidad, pero generalmente no están en Colombia debido a las limosnas que les pagan (porque ni siquiera sueldo se llama). Esas razones quedan impregnadas en la cultura, además de la publicidad gratis que le han dado en las redes sociales, éstos y demás empresas extranjeras con un mínimo reconocimiento prosperarán.

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  9. Solo una precision. El cafe de colombia es el café mas SUAVE del mundo, no el mejor.
    Un poco sobre café suave tomado http://www.mildwashedcoffees.org/peru/perfil-de-pais/91?lang=es

    1. El Café Arábica Suave Lavado o Café Suave (Mild Coffee en inglés), es café de montaña, 100% de la especie Coffea Arabica. Es lavado en finca o en centrales de beneficio y producido en países que pertenecen a la categoría Otros Suaves o Suaves Colombianos de la Organización Internacional del Café.

    2. Se produce en países y regiones que tienen una influencia tropical fruto de su latitud y de las corrientes oceánicas que gobiernan su clima, con una altitud mínima de 400 metros sobre el nivel del mar. Las principales regiones de producción que cumplen con estas características se ilustran en el mapa adjunto.

    3. El Café Suave es 100% cosechado selectivamente. Se utilizan procesos artesanales intensivos en mano de obra para su selección.

    4. El Café Suave se produce en una topografía generalmente montañosa, con suelos primordialmente de origen volcánico.

    5. El Café Suave se siembra a una altura mínima de 400 metros sobre el nivel del mar.

    6. El Café Suave se produce en regiones con rangos de temperatura media de aproximadamente 17 grados C a 23 grados C. Por producirse en zonas tropicales, las temperaturas promedio no varían sustancialmente a lo largo del año.

    7. El color de un Café Suave es uniforme y brillante, y sus características organolèpticas reflejan los factores naturales y humanos involucrados en su proceso de producción. Así, la influencia del medio ambiente y temperaturas medias y reducida variación en las zonas donde fue producido, los procesos de selección y los procesos de beneficio y postcosecha generan una calidad en taza que lo distingue de otros tipos de café arábico y de otras especies.

    8. El beneficio o proceso de postcosecha al que es sometido el Café Suave incluye el llamado Lavado o beneficio húmedo, donde el café cereza se despulpa y, mediante procesos mecánicos o de fermentación, se elimina una substancia azucarada y pegajosa llamada mucílago que se adhiere al grano. Este proceso tiene también una clara incidencia sobre el aroma, sabor y acidez de la bebida.

    9. El sabor de la taza del café arábico suave lavado es fragante, aromática, de sabor dulce, dependiendo del lugar específico de producción tiene una marcada acidez con cuerpo suave, generalmente balanceado.

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  10. La globalización y la libre circulación de capitales y de empresa tiene aspectos positivos y negativos. No veo que nadie se queje de la multiplicación de MacDonalds o BurgerKIngs, o Pans company. La queja por Starbucks viene por la creencia de que el café colombiano local va a ser desplazado por una marca global y este es el error. Las calidades son diferentes y cada cual es libre de comer pizza gourmet a 12.000 pesos la porción o sencilla a 3000 en los puesticos del centro. Criticar a la gente que acude a Starbucks por que no es colombiano es una barbaridad. Si pensamos que podriamos subsistir con puro producto colombiano para favorecer a la economía del pais volvemos a caer en otro error: el mejor café se exporta, los mejores autos se importan, la ropa de marca – Zara, Mango, Levis …está en manos de multinacionales que operan en todos los mercados bursátiles. Y al margen de esto, ¿por qué ibamos a beber vino de Grajales en vez del chileno? ¿O cerveza Cordillera en vez de Heineken? Para gustos colores, basta de críticas hipócritas y aplaudan lo que consideramos la quintaesencia de los mercados: globalización y libertad de capitales y empresas, asi cree desequilibrios, desempleados y desigualdades

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