¿Existe la vida en martes?

martrsQué día de mierda es el martes. Insoportable. Nadie sabe qué pasa ahí porque en verdad nada pasa. Tan lejos del fin de semana y tan presente el eructo de lunes. Tan incómodo vivirlo, pensarlo, asomar la cabeza el sábado y ya divisarlo.

Empezarlo. Incluso terminarlo. Recordarlo con fastidio el miércoles y tener que esperarlo con resignación de condenado a muerte el domingo. Porque el lunes, día serio, con carácter, no da tiempo de pensar en la maldición que se acerca sin remedio: martes.

Todos los martes de mi almanaque están tachados desde enero. Son días muertos. Cansan más que los lunes, que los lunes de enero, que enero mismo…

Otros días por lo menos tienen identidad. El miércoles tiene su día de ceniza. De cumbia. Y el infame ‘viércoles’, como lo llaman los gocetas al cabo de la cuaresma en Semana Santa. Todos los miércoles hay fútbol y todos los miércoles juega el Baloto. Océanos de gente que pierde y solo una que gana. Poca felicidad y mucha tristeza en un solo día.

Jueves. Día de revistas rosa, de columnas rosa, de conversaciones rosa. Es además el día de los maricas. De la última cena. Y de la revista Miércoles. Pasan muchas maricadas el jueves, por eso será el día que los gays reclaman como suyo. Pero pasan cosas, no como en martes.

Ni siquiera pasa algo el Martes 13, que es un martes de mierda como cualquier otro, con la diferencia de que no solo no pasa nada sino de que no debería pasar nada. Un día para no emprender nada. Para no terminar nada. Para no zarpar hacia ninguna orilla, para no cerrar ni abrir negocios, para no casarse ¿Casarse? Como si la vida misma no estuviera diseñada para no casarse.

Qué gracia tiene el Martes 13 para quienes van -vamos- sin metas qué alcanzar, botes qué navegar, dinero dónde invertir ni mujer que llevar al altar.

Viernes. Sobra decir quiénes son viernes, y sábado y domingo. Son los chicos malos, los días con personalidad.

El odiar con nervio al lunes lo convirtió en un día importante, mencionable, memorable y otras cosas terminadas en able. Inmamable, acaso, cuando es festivo. Pero si es lunes todo empieza a suceder, todo, menos el fútbol.

“Nos vemos el lunes”, “arrancas el lunes”, “mirémoslo el lunes con calma”, “trabajas hasta el lunes”, “usted tiene síndrome de lunes”, de “lunes a viernes”, “de lunes a domingo”, “el lunes empiezo dieta, gimnasio, tratamiento, universidad, colegio”, “Qué lunes tan largo”, “hoy parece lunes” y claro, ”primero fue lunes que martes”…

Pero, maldita sea, es martes. Un desierto. Martes por Marte, por inexplorado y por inexplorable. Por aburrido, por árido y mentiroso. Ni siquiera hay marcianos en Marte. Es arena el martes. ¿Existe la vida en martes? Es arena entre los dedos, en la punta de la lengua, en los ojos apachurrados, hinchados y secos por tormentas de tierra. No, no existe.

Día feo, irregular. Sábanas de polvo rompen encima de uno. Salivazos de cristales de sal y piedra. Y otro escupitajo más para sacar la sal. Y resoplidos, y patear el lomo de una duna y echar a volar más arena. Y volver a escupir más. Luego quitarse toda esa arena de la más irritada de las entrepiernas y caminar mientras quema. Tratar de hacer bolitas de arena y no poder, no poder porque se diluye, como se diluye un martes. Entretenerse nunca. ¡Martes de mierda!

Martes de cine barato por ser un día barato. Nadie recuerda si algo que pasó, pasó un martes. “El 11-S fue un martes” y qué…y el Martes Negro, además de redundante -¿qué martes no es negro, qué martes no es sino un hueco?- fue solo otro día de porquería en 1929, un año igualmente puerco, igualmente negro.

Día borroso, sin sinestesia. Todo el mundo sabe que el lunes es rojo claro; el miércoles, amarillo y naranja; el jueves marrón verdeoscuro; el viernes blanco con azul rey; el sábado en escala de grises y el domingo azul oscuro con rojo y ocre. Todo el mundo lo sabe y lo ha sentido.

El martes no tiene color. Es una pelea de mosquitos, no ofrece referencia, no tiene picos. No tiene nada. O bueno, nada que no sea más y más desierto: tierra cuando no arena. De arena está hecho ese día de mierda, de mierda está hecho ese día de arena.

“¿Ayer qué fue?”, “¿hoy qué es?”, “¿mañana qué va a ser?”. “Eso cae un…lunes, miércoles…¡No!, mentiras, un…sábado”, “Yo le pedí eso el… ¿lunes, miércoles?”…
¡Nunca en martes! Mejor “de este lunes en ocho”, “de este miércoles en quince”…

¡Día sin apellido! Si no existiera el martes no pasaría nada. Pero existe y en su halo gaseoso e insufrible tampoco pasará nada.

Ni siquiera pasaría algo aún si uno cree que algo pasa contenido en esas fatuas veinticuatro horas. Yo lo sé, soy testigo. Yo pasé y no he pasado. Insufrible, árido, insustancial: no pasa nada conmigo. Será porque nací el día 15 del mes de julio del año 86. Martes.

En Twitter: @palabraseca

Anuncios

4 comentarios en “¿Existe la vida en martes?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s